15 de marzo de 2011

El Reiki o los nuevos curanderos

Estaba el otro día paseando por el pueblo, y me encontré en frente del Bar de Juan Manuel un centro llamado "CENTRO-VIDA". Al llegar a casa estaba intrigado sobre que sería ese centro, así que me puse a investigar usando el gran amigo Google. Pensaba que tal vez se trataba de una clínica de psicología, o tal vez algún fisioterapeuta, pero no, resulta que era una clínica de Reiki. Como no sabía en que consistía el Reiki me puse a mirar más aún por Internet, y ahí fue cuando llegó mi sorpresa.
Una forma rápida de definir lo que es el Reiki es decir que son los curanderos del siglo XXI. Y eso es lo que son, si miras la página de su federación (no oficial) verás que hablan de que son "terapeutas", y de que curan con el poder de la palabra...lo que viene siendo una mala imitación de un psicólogo, pero sin haber estudiado una carrera universitaria, tan sólo con un curso de unas pocas horas. Encima dicen que ellos curan simplemente haciendo que el paciente hable y exprese sus miedos y temores, e incluso arreglan los desequilibrios energéticos internos. 
Después de informarme, llegué a la conclusión de que no eran más que curanderos, que tratan de sacar el dinero tal y como hacían los curanderos de hace 40 años, que te daban una botella de agua y decían que con eso te curaban el cáncer. Así que, desde aquí sólo puedo pedir a quien tenga que pensado ir a una sesión de dicha técnica, que primero se informe, pero sobre todo, si tiene un problema que considera serio, mejor que vaya a un médico si es físico, o a un psicólogo si es emocional, ya que estos de verdad curan.

5 de octubre de 2010

Recordando las "escuelas viejas"

Cuántos recuerdos invaden mi mente al pensar en nuestro antiguo colegio...Son tantos en tan poco tiempo que no sabría como empezar, como escribir algo que haga que todos y cada uno de los lectores de este blog puedan realizar un viaje al pasado mentalmente. Pero hay algo que seguro que todos recordarán, y es el quiosco que había en la salida del colegio. Gracias a este quiosco, tenía una razón para ir al colegio, ya que con los 2 ó 3, incluso 5 en los días buenos, me compraba montones de cosas (unas 5 exactamente). Recuerdo salir a toda velocidad de clase, para ser el primero en llegar y poder comprar mis golosinas...de lo que más me acuerdo es de los pequeños pica picas que iban en botecitos de colores, tipo bote de gelatina. Cuando te comías uno de estos, pasabas de cara de estar comiendo un limón (por lo ácidos que eran), a cara de placer, cuando llegaba el sabor dulce.
Otra de las cosas inolvidables de las escuelas viejas, sin duda es su patio, en el que jugábamos los partidos de fútbol en un campo fantasma, ya que no había pista de fútbol, y recuerdo que el campo tenía forma de ficha de Tetris, y encima con inclinación, lo que hacía que unos atacaran bajando una cuesta, y los otros subiéndola, con la consiguiente dificultad para estos últimos.
Otra cosa que recuerdo, es que algunas mañanas, a la hora de la entrada, pasaba un camión con cerdos, dejando el perfume que todo el mundo puede imaginar teniendo en cuenta que eran camiones totalmente abiertos, y que hacían vomitar a más de uno, sobre todo a las niñas.
Son tantos recuerdos, incluida una manifestación pidiendo la construcción de un nuevo colegio, el cual sería construido años después, y en el que ya no teníamos quiosco, la pista de fútbol sala era de verdad, y no pasaban camiones con cerdos.

15 de julio de 2010

Volando cometas...



Hoy 15 de Julio estamos viviendo en El Lugarico un día caluroso, otro más, con la diferencia de que hoy se mueve un poco de viento. Esto ha hecho que, al asomarme a la terraza, me haya venido a la cabeza las tardes volando cometas en la Barriada.
He recordado ese día, en el que yo tendría unos 6 ó 7 años, y me acababan de regalar una cometa, y a ninguno de mis amigos le apetecía venir a volarla, así que tras mucho insistir en casa, conseguí convencer a mi tío para que se viniera conmigo. Finalmente no vino sólo mi tío, sino que también nos acompañó nuestro perro, mi viejo perro, el primero que yo recuerdo que tuvimos. Hacía calor, pero echamos a correr tan rápido como podíamos, con la cometa en la mano, deseando llegar a la Barriada, con el perro a nuestro lado, ladrando, imagino que preguntándose “¿y estos por qué corren?”, y llegamos al destino, ahí estaba nuestro antiguo campo de fútbol, vacío, todo para nosotros, para que pudiéramos correr e intentar que la cometa volara… y ahí se acabó la ilusión. Nunca conseguí que ninguna cometa volara lo suficiente como para divertirme. De modo, que tras varios intentos, tanto por mi parte, como por parte de mi tío, nos volvimos a casa decepcionados, guardamos la cometa, y creo que desapareció, porque el siguiente recuerdo de una cometa fue en el cumpleaños de un amigo, en el cual yo le regalé una cometa y salimos a tratar de hacerla volar… el resultado ya os podéis imaginar cual fue.
Es bonito que los recuerdos lleguen de esta manera, tan sólo con salir a la calle, cerrar los ojos, y empezar a revivirlos.
P.D.: El otro día me escribieron en el libro de visitas, lo cual me hizo bastante ilusión, ya que pensaba que nadie me leía. Sólo quiero decir, que si alguien quiere contar alguna historia de las que vivió en nuestro pueblo, puede mandarme su historia, pulsando en la casilla contacta. Lo publicaré en cuanto lo vea, aclarando que el autor en ese caso no sería yo, y poniendo (en caso de que la persona quiera) el nombre del autor.