Te acuerdas de…
…aquellas tardes en las que jugábamos a la guerra de limones, en las que nos íbamos al huerto de enfrente del colegio nuevo, y nos pegábamos limonazos como bestias. Ahí estábamos, como guerreros, atrincherados esperando un fallo de uno de nuestros contrincantes para darle un buen limonazo en la cabeza, y causar una baja en el bando contrario. Pero como éramos precavidos, llevábamos enfermeras; ahí estaban las niñas, que preferían no lanzar limones, pero se ofrecían a ser las enfermeras de uno u otro bando, con lo que para muchos, recibir un limonazo era algo bueno, ya que así recibiría el cuidado de una de ellas. Ahora, unos años más tarde (no muchos), vemos a otra generación jugando a lo mismo, y pensamos: “vaya una panda de bestias”, porque claro, ellos no llevan enfermeras, jajaja. Ahora las niñas también lanzan y reciben limonazos, y nadie está ahí para curar las heridas de los guerreros. Que buenos tiempos aquellos, a pesar de algún chichón por un limonazo.



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