Te acuerdas de…
…aquellas navidades de los 80, que comenzaban con la fiesta del colegio, con esas típicas fiestas con los profesores, cada grupo en su aula, bebiendo coca cola, Fanta, comiendo empanadillas, y todos hablando de nuestros planes durante las vacaciones; unos iban a jugar al fútbol todo lo que pudieran, otros se iban a casa de los abuelos, las chicas que iban a quedar todas las tardes para hablar (eso no cambia en las mujeres). Después de esa fiesta, todos a casa, a contarle a mamá todo lo que habíamos hecho, y ale, a disfrutar. Cogíamos un balón y corriendo a jugar al fútbol en la puerta de la cochera de al lado de casa.
Luego llegaba nochebuena, y teníamos otra superfiesta, por fin podíamos acostarnos tarde una noche viendo la tele, aunque la programación fuera la misma de los fines de semana por la tarde, pero bueno, por una noche nos sentíamos mayores… y al día siguiente, el aguinaldo, a recaudar pasta para comprarnos un balón de fútbol nuevo, o cualquier cosa que nos apeteciera.
Así seguían pasando las navidades, jugando, viendo la tele, pero sobre todo jugando en la calle con los amigos, hablando de futuro, como por ejemplo, “mañana jugamos al fútbol o al baloncesto”, y esas cosas trascendentales de la vida de un niño… y llegaba Nochevieja, la noche de la superfiesta, todavía nos podíamos quedar hasta más tarde viendo la tele, primero comiendo las 12 uvas (cosa que no conseguí hasta las 20 años, antes me ahogaba) luego viendo los programas donde actuaban los artistas de la época, como “Zapato veloz” con su “tractor amarillo”, eso si que era música y no lo de ahora.
De este modo continuaban pasando los días, hasta que llegaba el mejor de todos, el día de Reyes, el único día en que recibíamos regalos, ya que por aquel entonces no venía Papá Noel por España (que mala gente, nunca se acordó de mi generación), y todos los regalos aparecían por arte de magia en la habitación, mientras dormías, un pelirrojo, un hombre de pelo blanco, y un hombre de color (negro para más información), te dejaban todos los regalos que tú habías pedido en una carta… y al día siguiente al colegio, juguetes en mano, para que todos tus amigos los vieran, y en la primera clase, siempre la misma pregunta de la profesora: “¿qué os han traído los Reyes magos?”. Hoy, siendo cursi, diría que nos trajeron la mejor infancia que ninguna generación pasó y pasará, somos la generación de los 80, la última que supo lo que era pasar horas y horas en la calle jugando.



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